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La revisión de la Ley de Fármacos, conocida como Ley de Fármacos II, no ha estado en tabla en la Comisión de Salud del Senado. Las modificaciones que esta pretende introducir a la legislación vigente para muchos resulta precipitada al no dar tiempo a la ley actual a que pueda madurar y aplicarse a cabalidad, en particular en lo que se refiere a la bioequivalencia de los medicamentos que aún no demuestran su eficacia terapéutica, seguridad y calidad en su producción.

La última vez que se trató en la Comisión de Salud del Senado fue el 9 de agosto pasado, y debiera volver a verse el 8 de septiembre próximo. Dentro de este cuerpo legal hay varios puntos que no convencen a los gremios de las empresas farmacéuticas. Una de las modificaciones que introduciría la nueva ley tiene que ver con el cambio en el etiquetado de los medicamentos.

 

Propiedad intelectual

Una de las objeciones de los laboratorios farmacéuticos, agrupados en dos entidades gremiales (Prolmed, de los fabricantes nacionales y CIF, con 21 laboratorios extranjeros) tiene que ver con que se eliminaría el nombre de fantasía, patentado internacionalmente por los laboratorios, para destacar solamente la Denominación Común Internacional farmacéutica (DCI) y que esta solo confundiría a los pacientes. Además, iría en contra de los tratados internacionales a la vez que desincentivaría que laboratorios inviertan en traer nuevos medicamentos al país.

José Luis Cárdenas, presidente de la Asociación de Productores Locales de Medicamentos (Prolmed), dice que “la introducción de una nueva forma de rotulado, sin precedente en el resto del mundo, no solo podría generar mayor confusión en los pacientes, sino que también podría significar el incumplimiento de una serie de tratados internacionales suscritos por Chile en el ámbito comercial y de propiedad intelectual, en tiempos en que se discute, en el marco de Alianza del Pacífico, una homologación en este ámbito con Perú, Colombia y México”.

Por su parte, Jean-Jacques Duhart Saurel, vicepresidente ejecutivo de la Cámara Chilena de la Innovación Farmacéutica de Chile, CIF, señala que la modificación al rotulado de los medicamentos “es una propuesta que no tiene equivalente en la experiencia internacional y que va a significar limitar el acceso a medicamentos que se importan -40% de los medicamentos que se consumen en Chile- ya que, en base al tamaño del mercado chileno, los laboratorios podrán considerar que el mercado no es atractivo ya que no se pueden hacer envíos regionales, como se hace actualmente.

Agrega el vicepresidente de CIF que “por otra parte, vemos que no es practicable dicha medida porque, en el caso de muchos medicamentos que tienen dos o más moléculas, se van a necesitar envases muy grandes”.

Otro aspecto que preocupa a Jean-Jacques Duhart son las argumentaciones del Ministerio de Salud en el sentido de que este nuevo etiquetado sería más seguro para los pacientes, al dar una información de la formulación, sin enfatizar el nombre comercial ni del laboratorio.

Sin embargo, el representante de CIF dice que “no compartimos el argumentos del Minsal en cuanto a que la medida beneficiará la seguridad de los pacientes ya que, en el contexto de calidad desigual de medicamentos que existen en Chile, una medida así, por el contrario, perjudicará a los pacientes en la medida que les entrega menos información para distinguir parámetros de calidad”.

El presidente de Prolmed puntualiza que “lo esperable en el caso de este proyecto era que el gobierno profundizara la política de bioequivalencia, para fomentar un mayor acceso a medicamentos de calidad para las personas, normativa que ha posibilitado que actualmente solo alrededor del 20% del mercado se haya acreditado como tal. Lamentablemente, nada dice el proyecto al respecto”.

 

 


Fuente: El Mercurio 23.08.2017

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