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La Cámara de la Innovación Farmacéutica (CIF), que reúne a los laboratorios internacionales presentes en Chile, analizó los precios de seis medicamentos y concluyó que las farmacias los venden por hasta el doble del valor al que los adquieren de las grandes compañías farmacéuticas.

Para ese análisis tomaron seis fármacos de marca de uso común: Glafornil (antidiabético), Eutirox (para problemas de tiroides), Celebra (para dolores agudos), Aspirina (analgésico), Nexium (para males gastrointestinales) y Amoval (para infecciones respiratorias). Se trata de los mismos productos que ”El Mercurio” detectó que en Chile se venden a público hasta tres veces más caros que en otros países de la región.
Según CIF, la mayor diferencia porcentual de precio está en Amoval, pues el laboratorio Saval (que no es socio de CIF) lo vende a $7.069 y las tres principales cadenas farmacéuticas del país lo ofrecen a un promedio de $15.760. Es decir, 122,9% o $8.691 de diferencia.

Y la menor diferencia porcentual se encontró en Nexium: el laboratorio Astrazeneca lo vende a $16.708 y las cadenas farmacéuticas a $24.626, es decir, 47,3% más caro, con una diferencia de $7.918.

Para el estudio se consideraron los precios de lista que cada laboratorio debe tener disponibles a público y el promedio de los valores a los cuales venden esos fármacos las cadenas Salcobrand, Cruz Verde y Ahumada, según informan por teléfono o en sus páginas web.

El vicepresidente ejecutivo de CIF, Jean Jacques Duhart, afirmó que ”nos sorprenden estas diferencias, porque estamos hablando del aumento de precio en la distribución y comercialización. No es una industria como la del acero, donde este se compra, lo procesan y después se vende. Aquí el medicamento está listo”.

Para Duhart, ”Chile tiene un alto nivel de concentración, donde tres actores tienen más del 90% de las ventas (de medicamentos) y, además, las cadenas pueden tener sus marcas propias. Eso genera distorsiones en el mercado”.

Sobre los resultados del análisis, desde Salcobrand señalaron que ”son varios los factores que inciden en el valor final de un medicamento. El 74% de los costos asociados a un remedio corresponde al precio al que los laboratorios venden a las farmacias, y un 24,8% equivale a los gastos operacionales en que incurre la farmacia para poder vender el medicamento”. Entre ellos mencionan ”el costo logístico del despacho, arriendos, sueldos de trabajadores, márketing, Transbank, cámaras de televigilancia, servicios, tecnologías, manutenciones y etiquetado de precio. A eso se agregan las utilidades que obtienen las farmacias, que representan el 1,2% del precio de venta de un medicamento”.

Desde otros actores del retail farmacéutico afirman que las cadenas ofrecen descuentos a sus clientes. ”El precio de lista (de la farmacia) es una referencia inicial, debido a que hay múltiples rebajas, ofertas, convenios, campañas que pueden llegar al 30% de descuento” dicen desde Cruz Verde, donde también mencionan que tienen ”altísimos costos de abrir y mantener un local en Chile, debido a los exigentes estándares que la regulación nos impone, haciendo de este uno de los países más caros de América Latina para operar una farmacia”.
Competencia

A juicio del académico de la U. Adolfo Ibáñez Guillermo Paraje, las diferencias de precios entre laboratorios y farmacias pueden deberse ”a la falta de competencia en el sector”. No obstante, advierte que ”no se me ocurre una razón económica que pueda explicar esa diferencia. Obviamente las farmacias lo van a justificar por el tema de los costos, pero me parece excesivo”. En su opinión, ”un margen razonable es de entre 40% y 50%, aunque depende mucho del bien en cuestión”.

Por su parte, Manuel José Irarrázaval, director del Instituto de Políticas Públicas de Salud de la U. San Sebastián (Ipsuss), considera que una buena opción para combatir los aumentos de precios es tener en el país ”un poder comprador (público) que pueda vender medicamentos a un 10% o 15% más caro que el precio de los laboratorios, con lo cual tienes una buena ganancia, pero no de 80%”.

 

Ley de Fármacos II ”es prioridad”

Entre las prioridades legislativas de Salud para 2017 está la Ley de Fármacos II, una moción que inicialmente buscaba prohibir que las farmacias vendan remedios de marcas propias. En su tramitación, lo anterior fue borrado, y ahora, con apoyo del Ejecutivo, el proyecto apunta a incentivar el uso de genéricos, generalmente más baratos que los de marca.

Pero la iniciativa lleva más de dos años en debate y aún está en primer trámite. Al respecto, la ministra de Salud, Carmen Castillo, afirmó que ”nosotros quisimos darle urgencia, pero lamentablemente hubo días en que no se logró quórum para votar”. Igualmente, dijo que ”es una de las prioridades que tenemos como sector en este gobierno” y que ”esperamos que cuando se constituya el Parlamento post elecciones tengamos los votos suficientes”.

 

 


Fuente: El Mercurio (18.11.2017)

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