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  • De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, la intervención sanitaria preventiva más costo-efectiva es la inmunización. Prueba de ello es la alta disminución de número de casos en cuanto a enfermedades como la rubéola, difteria y polio, pasando esta última de 53.000 personas afectadas en 1980 a 42 en el año 2016.

“Se estima que entre 2 y 3 millones de muertes se pueden evitar cada año en el mundo gracias a la vacunación. Actualmente, es posible prevenir o reducir la incidencia de 31 enfermedades”, explica Marjorie Vásquez, Gerente Médico de Vacunas del laboratorio GSK Chile.

Nuestro país cuenta desde 1978 con un Programa Nacional de Inmunizaciones, el cual tiene como objetivo prevenir la morbilidad y mortalidad de las enfermedades inmunoprevenibles. Actualmente, cubre patologías que se pueden prevenir a través de vacunas administradas en la infancia, la etapa escolar y a adultos de la tercera edad. También, el Ministerio de Salud lleva a cabo campañas anuales, como la inmunización contra la influenza, además de vacunas para el control de brotes, como hepatitis A y para grupos específicos como protección contra la Hepatitis B. Recientemente se incorporó la vacunación en las mujeres embarazadas para proteger a los recién nacidos contra el coqueluche.

 

El desarrollo de una vacuna

La fabricación de vacunas es un proceso bastante complejo que puede durar hasta 24 meses e  incluye numerosos controles de calidad, con el objetivo de cumplir con los estándares internacionales.

Marjorie Vásquez, explica los seis pasos básicos en este proceso: en el primero se controla que todas las materias primas que serán parte del proceso cumplan con las especificaciones de calidad; luego, se fabrica el principio activo de la vacuna, siendo el paso más crítico en la producción de vacunas eficaces, seguras y de alta calidad; la tercera etapa es cuando el principio activo se mezcla con otros componentes para mejorar la respuesta inmunológica y asegurar así la estabilidad del producto; en el cuarto paso la vacuna se pone en un envase final; para luego proceder a la rotulación de acuerdo a los requisitos regulatorios, y es puesta en su embalaje lista para ser enviada al cliente; finalmente, el Área de Aseguramiento de Calidad confirma que el producto fue fabricado de acuerdo a las buenas prácticas de manufactura. La autoridad regulatoria nacional otorga la autorización final para que el producto pueda ser distribuido.

En el caso del laboratorio GSK, el 70% del tiempo que utilizan en este proceso está dedicado al control de calidad. Por ejemplo, con su vacuna antineumocócica realizaron más de 500 pruebas de calidad antes de su lanzamiento. En cuanto al desarrollo de vacunas propiamente tal, desarrollar una sola dosis experimental puede llevar entre 6 a 24 meses.

GSK cuenta con uno de los portafolios de vacunas más amplios de la industria. En total, son 41 vacunas pediátricas, para adolescentes, adultos y viajeros, las que protegen contra 22 enfermedades diferentes. GSK ha sido pionero en la investigación y desarrollo de vacunas a nivel mundial. 11 vacunas desarrolladas por esta farmacéutica de origen británico fueron las primeras de su clase.

Haz click en el video para ver el proceso de manufacturación de las vacunas en el laboratorio GSK.

La innovación es clave

“Hoy en día, la industria está haciendo grandes esfuerzos por aumentar la capacidad de producción de vacunas, y por descubrir y desarrollar nuevas. En el caso de GSK, se concentran en aquellas que brindan una mejora significativa en comparación con las opciones disponibles, o abordan enfermedades donde actualmente no existen vacunas”, cuenta la Gerente Médico de Vacunas del laboratorio GSK Chile.

Por estos días, tienen una vacuna candidata contra la malaria que es la primera en recibir una revisión regulatoria positiva. La OMS comenzará la implementación piloto en tres países de África subsahariana en 2018: Ghana, Kenia y Malawi.

 

Mitos y la realidad

Uno de los mitos en torno a la inmunización es su relación con el autismo, lo que ha sido desmitificado por la OMS. “En raras ocasiones la salud de las personas vacunadas puede sufrir una reacción adversa. Es posible que ocurran eventos de salud que coincidan con el periodo que sigue a la inmunización y que estos se atribuyan, erróneamente, a las vacunas.  En ambos casos es muy importante detectar y analizar con rapidez los eventos adversos graves luego del proceso de inmunización”, relata Marjorie Vásquez.

Específicamente en relación el autismo, la profesional de GSK explica que en Chile se elaboró un documento por un grupo de expertos, solicitado por el Ministerio de Salud, que resume la evidencia sobre los riesgos de la utilización de timerosal en las vacunas, respecto de los trastornos relacionados con el neurodesarrollo. Los autores concluyen que la evidencia existente muestra que no hay una asociación entre el timerosal y el autismo.

Si quieres saber más sobre este estudio, accede a él en: http://bit.ly/2niAWsP

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