A fines de octubre, la sala del Senado aprobó en segundo trámite los artículos de la llamada ”Ley de Fármacos II”, en los que se estableció que los profesionales de la salud prescriban medicamentos bajo su denominación común internacional (DCI) y no por su nombre de fantasía o marca. Con ello se buscaba incentivar la compra de genéricos que, en general, son más baratos.

Con lo anterior se cambiaría la situación actual en el país, pues hoy las recetas pueden llevar escritas las marcas de los medicamentos y, de modo optativo, la DCI o nombre genérico. Pero esa modificación aprobada generó críticas por parte de los laboratorios que aseguraron que existen medicamentos que son combinaciones de varios principios activos, por lo que prescribirlos por su DCI sería confuso.

Sin embargo, el 8 de marzo, a días del cambio de mando, el entonces gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet ingresó una serie de indicaciones al proyecto de ley hasta ahora desconocidas. Entre ellas está la incorporación de un inciso que permite que ”los medicamentos con más de dos principios activos podrán ser prescritos por su denominación de fantasía”, es decir, vuelve a la situación original para gran parte de los remedios.

El ex subsecretario de Salud Pública Jaime Burrows asegura que las indicaciones nacieron a raíz del trabajo que se hizo en el Senado. Agrega que la idea inicial era evitar el nombre de fantasía de los remedios en las prescripciones, ”pero efectivamente cuando hay medicamentos que tienen más de un principio activo no es posible poner los dos nombres para identificarlos. Parece razonable utilizar el nombre de fantasía cuando no existe un nombre internacional que junte los principios activos”.

Si bien la indicación recula en los cambios originales, en caso de aprobarse, seguirá estando prohibido recetar por el nombre de fantasía medicamentos con un solo compuesto activo.

 

Experiencias

En el mundo existen distintos modelos de prescripción de medicamentos. En Estados Unidos, por ejemplo, el médico tiene la facultad de recetar por DCI y por la marca comercial, misma situación que en Canadá y México. En España, en tanto, se debe prescribir por DCI y la marca solo se puede escribir cuando existe una razón médica para hacerlo.

”La prescripción por DCI se usa en otros países, pero en ellos la situación es muy distinta, porque ya han asegurado la calidad homogénea de los productos”, afirma Jean-Jacques Duhart, vicepresidente de la Cámara de la Innovación Farmacéutica. Duhart agrega que ”los genéricos en Chile no son todos equivalentes terapéuticos; o sea, son de calidad desigual”.

El presidente de la Asociación de Productores Locales de Medicamentos, José Luis Cárdenas, dice que ”lo que debiese ocurrir es que los médicos vuelvan a tener la posibilidad de poder prescribir no solo por el principio activo, sino por la marca”.

La próxima semana se retoma la tramitación del proyecto y el martes la comisión de Salud de la Cámara recibirá las indicaciones propuestas por el gobierno actual, entre las que se busca la venta de medicamentos en góndolas de supermercados y bencineras. Además, allí se discutirán las indicaciones que ingresó la administración anterior, entre las que está la prescripción por nombre de fantasía.

 


Fuente: El Mercurio