La encuesta G-Finder rastrea las inversiones globales públicas, privadas y filantrópicas en investigación y desarrollo (I&D) para enfermedades desatendidas.

Al igual que en años anteriores, los resultados del informe 2018 (el onceavo de la serie) muestra la inversión de la industria biofarmacéutica como el tercer mayor donante de fondos, después de los Institutos Nacionales de la Salud de EUA y de la Fundación Gates. La contribución asciende a 554 millones de USD a lo largo de 2017, lo que representa el 16% del financiamiento global. El informe señala que la inversión de la industria debería seguir creciendo a medida que los productos pasen del descubrimiento a los ensayos clínicos en etapas avanzadas.

La industria biofarmacéutica continúa centrando sus inversiones en el VIH / SIDA, malaria y tuberculosis. Sin embargo, el informe también señala un notable aumento en la inversión de las compañías farmacéuticas para la investigación y el desarrollo de las enfermedades diarreicas (hasta 11 millones de USD), gracias a inversiones en vacunas contra la shigelosis (hasta 7,3 millones de USD) y rotavirus ($3,1 millones de USD). Entre las innovaciones notables se incluyen: fexinidazol, el primer tratamiento oral para la enfermedad del sueño; moxidectina, el primer tratamiento nuevo en veinte años para la oncocercosis; tafenoquine, la primera cura de dosis única para la malaria por P. vivax; Typbar TCV, la primera vacuna contra la tifoidea; y ROTASIIL, una vacuna antirrotavirus -estable al calor- diseñada para usarse en países en vías de desarrollo.

Las compañías biofarmacéuticas también proporcionan apoyos en especie que están específicamente dirigidos a la I&D de enfermedades desatendidas. En enero de 2012, la industria donó 14 mil millones de tratamientos para controlar o eliminar las diez enfermedades tropicales desatendidas responsables de más del 90% de la carga mundial de NTD.