El alto costo de desarrollo de un nuevo fármaco -que puede ir desde los US$500 millones a los US$2.000 millones- es relevante para considerar su valor en el mercado y las posibilidades de acceso para los pacientes. Ello implica un desafío para los sistemas de salud, que deben hacer que estos nuevos tratamientos estén disponibles para la población considerando sus recursos limitados.

La incorporación de nuevos medicamentos y tratamientos a los sistemas de salud han ayudado a aumentar la calidad y esperanza de vida de las personas. En Chile, la esperanza de vida al nacer ha tenido una favorable evolución. En los años 50, los hombres morían, en promedio, a los 52,9 años y las mujeres a los 56,8. Hoy, los hombres viven en promedio 80 años y las mujeres aproximadamente 85 años.

Este avance se debe a la combinación de políticas públicas, como los programas de inmunización, y a la innovación en medicamentos para enfermedades de alta prevalencia como la hipertensión o la diabetes. A su vez, el desarrollo de biofármacos ha mejorado la calidad de vida de pacientes con artritis y esclerosis múltiple, entre otras enfermades. Mientras que el desarrollo de anticuerpos monoclonales y otros agentes bloqueadores de la mitosis en el cáncer, y el desarrollo de agentes antivirales en el combate del sida, han aportado a la calidad de vida de la población mundial.

Disminución de más del 85% en Mortalidad por HIV desde introducción de TARV en Chile

Sin embargo, incluso cuando estos tratamientos tienen el potencial de ser efectivos, los sistemas de salud y las personas deben pagar de su bolsillo dicha innovación, por lo que se ven obligados a evaluar su costo – efectividad para tomar la decisión de incurrir en el gasto que significa pagar una droga.

 

Costo de las enfermedades y valor de los medicamentos

El costo de la enfermedad, que incluye el costo de los medicamentos, de las hospitalizaciones, los gastos médicos, cirugías y terapias, está creciendo exponencialmente y afecta catastróficamente la economía de los pacientes y sus familias.

En Chile, dos tercios del gasto de un medicamento es solventado por el paciente, cifra que representa el doble del gasto bolsillo de los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico).

Estudios señalan que los medicamentos reducen la necesidad de hospitalizaciones y cirugías, manteniendo pacientes independientes y productivos. Así se demuestra en el estudio de PhRMA, “The Value of Investment in HealthCare”, el que determinó que entre 1980 y el año 2000, por cada dólar adicional gastado en salud en Estados Unidos, se produjeron ganancias evaluadas en US$2,40 a US$3.00, disminuyendo en un 56% los días de hospitalización y en un 25% las incapacidades de personas mayores de 65 años.

Por su parte, el economista Frank Lichtenberg concluyó que “reemplazar un medicamento más antiguo por uno 15 años más nuevo incrementa el gasto en medicamentos en un promedio de US$18 pero reduce los gastos hospitalarios y otros que no son medicamentos en US$129, lo que significa que por cada dólar adicional gastado en medicamentos más nuevos, se ahorran US$6.17 en el gasto sanitario total”.

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