Por: Marta Diez, presidenta de la Cámara de la Innovación Farmacéutica (CIF).

La investigación previa, científicos con alta preparación, tecnología de punta, importantes recursos y, especialmente, una protección adecuada de la propiedad intelectual son fundamentales para la existencia de un ecosistema de innovación farmacéutica.

Ante la gran amenaza que el COVID-19 representa para la humanidad, los laboratorios de innovación farmacéutica estamos trabajando e innovando, junto a universidades, centros de investigación y vía colaboraciones inter-compañías, con el propósito de lograr en el menor tiempo posible nuevos tratamientos y vacunas, seguros y efectivos, para enfrentar la pandemia.

Con decenas de trabajos de investigación y desarrollo en el mundo, donde se comparten información, protocolos y resultados, tenemos la esperanza que en los próximos meses lograremos soluciones que evitarán que se sigan perdiendo vidas y que se deteriore la salud de millones de personas.

Si bien aún quedan meses de ardua labor, avances como los que se registran a la fecha, con pruebas y ensayos de vacunas en animales y seres humanos, no habrían sido posibles si no hubiera existido un trabajo previo de investigación, científicos con alta preparación, tecnología de punta, importantes recursos y, especialmente, una protección adecuada de la propiedad intelectual.

En el ecosistema de innovación de la industria farmacéutica es fundamental que existan todos estos factores, con el respaldo de una base legal de protección a la investigación y desarrollo de fármacos. Así lo han entendido muchos países en el mundo que hoy cuentan con un importante trabajo en este ámbito.

Frente a la pandemia que estamos viviendo, como industria de innovación y con el foco en las personas, no solo nos hemos dedicado a buscar medicamentos y tratamientos, sino que hemos trabajado intensamente para asegurar la cadena de suministro de medicamentos tanto para pacientes críticos ingresados en los hospitales como para enfermos que sufren de patologías crónicas, focalizados en dar una respuesta a la necesidad de millones de personas de contar con sus medicamentos en el momento preciso, en un escenario complejo de producción y transporte a nivel mundial.

Tales esfuerzos colaborativos ya salvan muchas vidas en el mundo y nos ayudarán cuando llegue la ansiada hora de contar con los tratamientos y vacunas que nos libren de la actual pandemia. Como humanidad confiamos en que una vez más, la ciencia y la innovación serán la respuesta.