La industria farmacéutica de innovación se ha comprometido con mejorar la salud de la humanidad a través de la investigación, desarrollo, producción, comercialización y seguridad de nuevos medicamentos, de acuerdo con los estándares de buenas prácticas definidos internacionalmente. A la vez, es  la principal fuente de información acerca de sus propios productos y reconoce su responsabilidad de asegurar que esta sea correcta.

La publicidad y promoción es fundamental para informar a los profesionales sanitarios sobre los nuevos medicamentos y nuevos usos para medicamentos existentes. La información proporcionada debe ser objetiva, veraz y debe cumplir con todas las leyes y reglamentos pertinentes. Las indicaciones terapéuticas y condiciones de uso deben estar basadas en evidencia científica válida y deben incluir especificaciones claras con respecto a los efectos secundarios, contraindicaciones y precauciones.

La autorregulación, a través del Código IFPMA de Buenas Prácticas, al que se adscribe la Cámara de la Innovación Farmacéutica y sus asociados, establece normas para la promoción ética de los medicamentos.

Durante el proceso de innovación farmacéutica, los laboratorios pertenecientes a la CIF también se rigen por los principios éticos fundamentales en la investigación en seres humanos (Declaración de Helsink y Directrices de Buenas Prácticas Clínicas de la Conferencia Internacional de Armonización), los que son:

  • Principio de autonomía: Respecto a las personas y a su autodeterminación, respeto a las personas con autonomía menoscabada y uso de consentimiento informado como proceso fundamental.
  • Principio de beneficiencia y no-maleficiencia: Búsqueda del bien, es decir, lograr los máximos beneficios y reducir al mínimo el daño y la equivocación.
  • Principio de Justicia: Obligación ética de tratar a cada persona de acuerdo a lo que es moralmente correcto y apropiado.

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