En el marco del Día Mundial de la Salud, y con esta enfermedad encaminada a convertirse en la primera causa de muerte en nuestro país, especialistas FALP explican las principales estrategias planteadas por el Plan Nacional de Cáncer.

 


Este domingo 7 abril se conmemora el Día Mundial de la Salud, que recuerda la fundación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y enfoca la atención en temas que considera prioritarios para el cuidado de la población. En Chile, como en el mundo, uno de los problemas en materia de salud que captan la preocupación de autoridades y especialistas es cómo enfrentar los distintos desafíos que plantea el cáncer, que hoy es la segunda causa de muerte en nuestro país después de las enfermedades del sistema circulatorio y se encamina a ser la primera el próximo año. 

En este escenario surge el proyecto de Ley Nacional del Cáncer que busca «establecer un marco normativo que permita desarrollar políticas, planes y programas» para abordar esta problemática y «consagra legalmente» la existencia del Plan Nacional de Cáncer, que promueve y sistematiza las diversas políticas que plantea la ley. Para llevar a cabo sus objetivos (ver recuadros), una Comisión Nacional del Cáncer, integrada por 13 representantes de distintos estamentos -universidades, sociedades científicas, departamentos ministeriales y la sociedad civil-, ya trabaja en sus funciones de asesorar al Ministerio de Salud en el diagnóstico de la situación del cáncer, la definición de políticas, realizar recomendaciones y evaluar la marcha del Plan.

«Crear una Ley de Cáncer obedece a una necesidad. Ya hay iniciativas como guías clínicas o protocolos, tanto para tratamientos, alivio del dolor o estrategias de prevención. No obstante, eso no ha sido suficiente, porque hay un aumento sostenido de los casos de cáncer y un encarecimiento de los costos», comenta la Dra. Ana María Ciudad, radioterapeuta del Instituto Oncológico FALP y miembro de la Comisión Nacional de Cáncer como vicepresidenta de la Sociedad Chilena de Cancerología. «Era un anhelo de profesionales, sociedades científicas y particularmente de la sociedad civil el que se pudiera dar respuesta a esta demanda creciente y a todos los aspectos que involucra. Crear un Plan Nacional de Cáncer significa contar con una normativa legal para poder garantizar financiamiento y un trabajo sostenido y ordenado en el tiempo para poder resolver o mejorar el tema del cáncer en el país», agrega.

«La importancia de esta ley es que permite establecer políticas mucho más claras. Hasta ahora, todo estaba parcialmente articulado, hablábamos de GES para ciertas patologías o de políticas antitabaco para prevenir el cáncer de pulmón, por ejemplo, a diferencia de los países desarrollados, donde ya existe una normativa con la meta de ir a la prevención, diagnóstico, tratamiento y recuperación de las personas con cáncer», reflexiona el Dr. Luis Villanueva, médico oncólogo de FALP y parte de la Comisión Nacional de Cáncer como presidente de la Sociedad Chilena de Oncología Médica.

«Uno de los objetivos es uniformar y reducir la inequidad entre el sistema público y el privado. La idea es que este Plan sea transversal y plantee un mismo marco de acción, ya sea que se cuente con Fonasa o Isapre», recalca el Dr. Roberto Rosso, radioterapeuta de FALP e integrante de la Comisión Nacional de Cáncer como vicepresidente de la Sociedad Chilena de Radioterapia.

En este nuevo panorama, donde se busca abordar el cáncer de manera integrada y organizada, los especialistas coinciden en que FALP seguirá aportando en su manejo.

«Definitivamente, con sus profesionales, infraestructura y tecnología, FALP termina siendo un espejo que podría servir de referencia a otras entidades o a los nuevos centros de cáncer que van a existir, de cómo se debe trabajar en cáncer, con un modelo de atención integral que incluya la prevención, favorezca la recuperación y disminuya las complicaciones y gastos. Además, es una institución que, sin ser parte de la red pública, trata a una gran cantidad de pacientes de ese sector y sabe qué entregarles. Tiene un rol muy importante en la sociedad, el de ser prestador para las instituciones de salud del Estado y así sustentar y equilibrar la demanda», resume el Dr. Villanueva.