Luego que AbbVie solicitó la cancelación voluntaria de seis licencias vinculadas a sus fármacos Norvir y Kaletra que se testean contra el Covid-19, “una vez que se demuestre que estos medicamentos son exitosos en el tratamiento del coronavirus, toda esa tecnología queda disponible para que un laboratorio local pueda producirlos en la cantidad necesaria para atender a la población”, explica Mariela Formas, vicepresidenta ejecutiva de la Cámara de Innovación Farmacéutica.

La iniciativa de la compañía estadounidense ABBVIE de solicitar al Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI) la liberación de un total de seis patentes en Chile vinculadas a dos de sus medicamentos cuya efectividad está siendo analizada contra el Covid-19, abrió la puerta para que en el futuro éstos puedan ser elaborados por laboratorios locales una vez que se complete la demostración de su efectividad como tratamiento para esa enfermedad.

Los fármacos considerados en la medida corresponden a terapias para el VIH: Norvir, cuyo principio activo es ritonavir, y Kaletra, que contiene el compuesto anterior y lopinavir, y el objetivo es que queden en el «dominio público para que se emplee libremente en los usos indicados para el uso experimental en relación con el Covid-19», y según consta en la resolución tramitada ante el INAPI por el estudio Sargent y Krahn.

«Una vez que se demuestre que estos medicamentos son exitosos en el tratamiento de coronavirus, toda esa tecnología y los datos respectivos quedan disponibles para que un laboratorio en Chile pueda producirlos en la cantidad necesaria para atender a la población», explicó Mariela Formas, vicepresidenta ejecutiva de la Cámara de Innovación Farmacéutica (CIF) sobre las perspectivas que abre la continuación de este estudio que ya está a nivel de fase tres.

De esta forma, si esta línea de investigación en combinaciones de fármacos antivirales, confirma en su etapa clínica su éxito para tratar el coronavirus, y en ese escenario no cuentan con la capacidad para abastecer una demanda mundial, la liberación de la tecnología y patentes asociadas permitirá que muchas otras compañías a nivel internacional puedan producir versiones genéricas de ellos, explicó Formas.

«El sistema de patentes no sólo otorga exclusividad a sus titulares, sino también permite el control de la invención. Es decir, se tiene la opción de liberar el conocimiento con el objetivo que terceros puedan utilizarlo, sin pago de royalties. En el actual escenario es muy provechoso contar con insumos de alto valor científico que son parte del listado oficial de medicamentos en proceso de testeo para combatir la pandemia», señaló al respecto la directora nacional de INAPI, Loreto Bresky.

Las otras opciones contra la enfermedad

Como gremio que reúne a 23 compañías farmacéuticas de innovación con presencia internacional y que operan en Chile, la CIF cuenta entre sus asociados a actores que participan activamente en líneas de investigación en tratamientos y de desarrollo de vacunas a nivel internacional.

Actualmente, distintas compañías están evaluando cerca de 30 tratamientos para hacer frente al Covid-19, en frentes de acción como los estudios en antivirales ya probados en agentes patógenos de enfermedades como el Ébola y el VIH, o bien en líneas de investigación que incluyen inhibidores ACE (enzima convertidora de angiotensina), fármacos de inmunoterapia y anticuerpos monoclonales.

Además del caso de AbbVie, entre los esfuerzos está el trabajo realizado por Sanofi en asociación con Regeneron Pharmaceuticals para desarrollar un ensayo clínico para evaluar la seguridad y eficacia frente al coronavirus del anticuerpo monoclonal sarilumab, originalmente un medicamento para tratar la artritis.

En este grupo también se encuentran la norteamericana Lilly -que anunció en marzo un acuerdo con AbCellera en terapias con anticuerpos- y la japonesa Takeda, que está iniciando el desarrollo de un fármaco derivado del plasma sanguíneo, la globulina hiperinmune policlonal, para tratar a individuos de alto riesgo.

A nivel internacional, se ha informado que Roche también avanza con su anticuerpo monoclonal tocilizumab – aprobado por China el pasado 5 de marzo para tratar a pacientes con complicaciones pulmonares por Covid-19, y ha anunciado el inicio de un ensayo de fase III con este fármaco. Asimismo, la compañía está participando junto a Merck y Bayer en investigaciones de combinaciones de fármacos antivirales.

Los esfuerzos en vacunas

Compañías socias de la CIF también están participando en la carrera contra el tiempo para desarrollar vacunas contra el coronavirus, como son Boehringer Ingelheim y GSK. En el caso de esta última, desarrolla un proyecto junto con la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI) poniendo a disposición su tecnología para apoyar el rápido desarrollo de vacunas candidatas y está trabajando para ello con la Universidad de Queensland (Australia). Además, se ha asociado con la empresa china de biotecnología Clover Biopharmaceuticals.

Por su parte, CSL ha lanzado su programa de desarrollo de vacunas con la Universidad de Queensland, a la que en este caso se ha unido la compañía Seqirus con su tecnología adyuvante en la etapa de desarrollo preclínico.

También Janssen está trabajando con la Autoridad de Investigación y Desarrollo Avanzado Biomédico de EEUU para acelerar el desarrollo de su vacuna contra el coronavirus. Igualmente, la compañía francesa Sanofi está investigando junto al Departamento de Salud de EEUU para desarrollar una vacuna contra el coronavirus.

La farmacéutica estadounidense Pfizer se asoció a la compañía BioNtech para desarrollar conjuntamente un candidato a vacuna basado en la tecnología ARNm de la segunda firma para prevenir la infección por SARS-CoV-2. En ese marco, ambas compañías anunciaron que esperan empezar las pruebas clínicas de la futura vacuna BNT 162 para prevenir la infección por Covid-19 a fines de abril.

Si bien destaca que «en la actualidad hay varias vacunas candidatas en etapa de ensayos preclínicos de pruebas in vitro y animales, lo que representa un avance extremadamente acelerado para los estándares habituales de investigación», Mariela Formas precisa que resulta prematuro anticipar una fecha exacta para la producción de la vacuna. Y en este marco, valora el hecho de que «la experiencia y conocimiento previo de nuestras compañías, sumado a una intensa colaboración público-privada, han permitido acortar mucho el tiempo proyectado para el desarrollo de una vacuna».

Originalmente publicado en Diario Financiero.