Una patente es un derecho exclusivo que concede el Estado para proteger un producto innovador a través de la Ley 17.336, que regula los derechos de autor y derechos conexos en Chile. La patente permite que los derechos de dicha invención sean exclusivos de la persona o empresa que lo inscriba.

Los productos farmacéuticos innovadores gozan de un periodo de exclusividad de veinte años contados desde la solicitud de la patente. Sin embargo, en la práctica ésta no es mayor a aproximadamente doce años, ya que la patente comienza a regir desde el momento en que es otorgada, y no cuando el producto llega al mercado. El proceso de patentar un medicamento demora ocho años en promedio y está a cargo del Instituto Nacional de Propiedad Intelectual (INAPI).

El corto período de exclusividad que gozan los productos farmacéuticos en el mercado, a través de las patentes farmacéuticas, permite a las compañías innovadoras mantener sus cuantiosas inversiones en Investigación y Desarrollo de nuevos medicamentos. Este es un hecho muy importante si consideramos que un 25% de las patologías conocidas aún no tiene cura, por lo que la innovación se hace necesaria día a día.

Al expirar la patente y terminar el período de comercialización exclusiva, la invención farmacéutica pasa a ser de dominio público y puede ser aprovechada por otros fabricantes en todo el mundo. Esa es la base del incentivo a la invención de nuevos fármacos.

Sin medicamentos innovadores, no podrían existir medicamentos genéricos, por ello la Cámara de la Innovación Farmacéutica aboga por el respeto a la correcta implementación de los tratados internacionales y leyes chilenas que protegen los derechos de propiedad intelectual.

 

|VÍDEO| Importancia de la Propiedad Intelectual