NAIROBI, Kenia. En una notable iniciativa que tiene como modelo la campaña contra el sida en África, dos importantes compañías farmacéuticas, en conjunto con la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer, rebajarán marcadamente en África los precios de los medicamentos para el cáncer.

En el marco del acuerdo, las compañías -Pfizer, con sede en Nueva York, y Cipla, con sede en Mumbai- han prometido cobrar precios bajos en 16 medicamentos comunes de quimioterapia. Se espera que el convenio lleve tratamiento a decenas de miles de personas que, de lo contrario, morirían. Pfizer informó que sus precios estarían apenas arriba de sus costos. Cipla señaló que vendería algunas pastillas en 50 centavos de dólar y algunas infusiones en 10 dólares, una fracción de lo que cuestan en los países ricos.

Además, destacados oncólogos estadounidenses simplificarán los complejos lineamientos para tratamientos y programadores de IBM incorporarán esos lineamientos en una herramienta en línea disponible para cualquier oncólogo con una conexión a internet.

El cáncer actualmente causa la muerte de 450 mil africanos al año. Para 2030, cobrará las vidas de casi un millón al año, predice la Organización Mundial de la Salud. Los tipos de cáncer más comunes en África son los más tratables. Pero aquí con frecuencia son letales. En Estados Unidos, el 90 por ciento de las mujeres con cáncer de mama sobrevive cinco años. En Uganda, sólo el 46 por ciento sobrevive; en Gambia, sólo el 12 por ciento.

El acuerdo fue alcanzado por la Sociedad contra el Cáncer, junto con la Iniciativa Clinton de Acceso a la Salud, fundada en 2002 por el ex Presidente Bill Clinton; IBM; la National Comprehensive Cancer Network (NCCN), una alianza de importantes hospitales estadounidenses dedicados al cáncer, y la Coalición Africana contra el Cáncer, una red de 32 oncólogos en 11 países africanos.

«Tengo una amiga en EE.UU. cuya hija tiene cáncer y es increíble el derroche de apoyo que recibió, como juegos especiales de lacrosse y camisetas», expresó Megan O’Brien, directora de tratamiento global del cáncer de la Sociedad.

«No hay nada como eso en África – pero puedo salvar a un niño con leucemia por 300 dólares. Esa es una enfermedad que tiene un índice de cura del 90 por ciento en EE.UU. y una tasa de mortalidad del 90 por ciento en África».

La mayoría de los países aquí está mal preparado para combatir el cáncer. Los tumores a menudo son mal diagnosticados o incluso adjudicados a la brujería y el 80 por ciento no es detectado hasta que se ha propagado.

Si hay poco tratamiento, se debe en parte a que hay muy pocos especialistas en cáncer. Etiopía, uno de los seis países cubiertos por el acuerdo, cuenta con sólo cuatro oncólogos para sus 100 millones de ciudadanos. Nigeria tiene unos 40 para sus 186 millones de habitantes. Uganda cuenta con sólo 16 oncólogos y su único aparato de radioterapia -del que dependía Mutesi- tiene más de un año de estar descompuesto.

Los medicamentos que Pfizer y Cipla venderán tienen mucho de utilizarse para quimioterapia y están disponibles como genéricos. «Estos 16 medicamentos no serán suficientes, son más o menos de la mitad del rango que necesitamos», dijo Moses Kamabare, gerente general de National Medical Stores de Uganda, la división de compras del Ministerio de Salud. «Sin embargo, en términos de valor, representan casi el 75 por ciento de nuestro presupuesto actual de oncología. Así que estamos realmente agradecidos por la oportunidad de obtener mejor calidad aun mejor precio».

El acuerdo inició cuando O’Brien convenció a la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer para que otorgara a la Iniciativa Clinton de Acceso a la Salud una subvención para estudiar el mercado y contactar a las compañías farmacéuticas. La Iniciativa, conocida como CHAI, no ha trabajado previamente en el cáncer, pero tiene experiencia negociando bajos precios para medicamentos y superando obstáculos como regulaciones, corrupción y escasez de camiones refrigerados para entregas.

Robert W. Carlson, director ejecutivo de esta alianza, dijo que los miembros recibían con agrado la oportunidad porque muchos médicos africanos hacen sus residencias en EE.UU. o Europa y luego se quedan. «Una gran razón de la fuga de cerebros es que los doctores se agotan y se frustran, porque no pueden proporcionar el cuidado que saben que deberían», dijo. «Esto debe levantar la moral».

«En EE.UU., desde los 60, hemos convertido al cáncer de esta enfermedad intimidante e inevitablemente mortal en algo que se puede combatir», dijo O’Brien. «Ese triunfo humano aún no ha cruzado la frontera a África».

 


Fuente: The New York Times